En nuestro país es bien sabido que el cumplir 15 dulces y tiernos años marca una gran transición en la vida de cualquier señorita: la de niña a mujer (¡Ay wey!). Los padres presentan a la -ya no tan- chiquilla en sociedad (¿eso qué?), le gritan a los cuatro vientos la madurez alcanzada por su maravillosa y virginal hijita.
En Latinoamérica también celebran la fiesta de quince años, países como Argentina, Cuba, Venezuela y Puerto Rico -sólo por nombrar algunos- también hacen su guateque; además de las tres autentiquísimas opciones -según la maravillosa Wikipedia, ja- una fiesta, un coche o un viaje! en México generalmente se echa la casa por la ventana (¿a quién se le ocurrió dicha frase? es creativa, merece un post aparte, jaja), se realiza una misa antes de invitar a todos a tragar, beber y bailar, todo un elaborado y divertido rito.
Todo provoca un despertar de emoción e ilusiones, desde apartar la fecha en la Iglesia y el salón, comprar los recuerditos, elegir las invitaciones, el peinado, los zapatos, la comida, el grupo musical, meditar si habrá o no mariachi, ¿un dj?, la majestuosa decoración del lugar, el pastel!, los meseros! uff... pero lo más MáS MÁS importante es escoger el vestido, ese que las hará sentir como princesas expulsadas momentáneamente de algún cuento; ese que determinará la clase y cantidad de críticas potencialmente hechas por las compañeritas de escuela, vecinas, primas y coladas. ESE vestido único y perfecto para encajar con la distintiva personalidad de la jovencita. EL vestido que provocará que las demás se pongan verdes de envidia y tuerzan boca y ojos al unísono y la niña-mujer susurre maliciosamente ¡Ódienme por guapota, perras!.
Y cuando hablo de brillar entre el montón, hay algunas que se lo toman muy a pecho... aplican sus pasiones (literal) en el vestido de ese día tan, pero tan especial. Imagínense a esa linda puberta-en-plena-metamorfosis recorrer tiendas y tiendas, obtiene la tiara de sus sueños... pero aún se siente triste, no encuentra ese outfit que la haga sentirse toda una Diosa... sigue su camino y es entonces cuando detrás de una vitrina más de esa plaza, lo vislumbra, apresura el paso, lo analiza sin creerlo aún, se acerca más, sus ojos se llenan de lágrimas, su corazón late con más y más fuerza... ése... ése es el que quiero, deseo y tendré. -se repite mentalmente la mocosa sin cesar. ¡¡¿Quéeeeeeeeeeeeeeeee?!!
Seguro ya han visto lo que mostraré a continuación, pero vale la pena revivirlo... la princesita Chiva, ¡se lo merece! ¿Qué onda con el fanatismo panbolero? está grueso, ¿no?, jajaja, qué oso. O, seré muy mamona? Al final, ps... cada quien sus gustos, la neta, jajaja.
Y acá con los amigos, ¿o la porra del equipo? ¡No podían faltar!pero también queda y está de lujo la rola eh, jajajaja.
Y para cerrar-cerrar, ps unas fotos de la fiesta de XV años masiva realizada en el zócalo de la Ciudad de México el año pasado, estuvo de pelos! las llevaron a pasear en el turibus, partieron pastelote y vean nomás sus caras de éxtasis quinceañero, jajaja.



1 comentario:
La vdd mi celebración de XV años fue toda una experiencia, única en la vida gooeeii k nunca olvidare! sobretodo al mi primo borracho hasta las cachas, wnu mas bien fue la fiesta de los pedos, hasta mi abuelito andaba hechando tiros y ensañe una semana previa al evento el valsssssss para k de todas maneras bailara kon el mismo pasito jajaja
y k decir del salon fue en el montecarlo, luego VIP y ahora no se k
y hasta la limusine me pusieron wey no una kosa k barbaro! jajaja
muy buen post sofilla
eres grande sofi! no de tamaño pero si de inteligencia y creatividad
soi tu fansssss! xD!
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