miércoles, 26 de marzo de 2008

¿Herencia inevitable?

Cuando mi hermano y yo teníamos como 7 y 9 años solíamos sulfurar a nuestra madre con una facilidad asombrosa (bueno, toda la vida), nos correteaba alrededor de la mesa con una pala de plástico o madera (para cocinar, no se espanten, no sufría de maltrato intrafamiliar, jaja) mientras nosotros reíamos y ella desesperada terminaba por gritar y azotar la pala en la mesa.

La mayoría de las veces, se rompían... así que mi querida mamá gastó una buena fortuna en palas, espátulas y cucharones en esa época. Cómo nos reímos al recordárselo, pff. Además no es la única como pueden observar en la fotografía (click para ampliarla)... así que es una costumbre común y corriente -quiero creer.

Y precisamente pensaba en cómo las mamás se convierten en monstruos venosos, verdes y salvajes cuando se enojan, ja. Bueno decir se "enojan" es poco, se encabronan. Hay diálogos clásicos que toda madre repite como si fuera manda, caray.

La cosa va más o menos así... sucede algo que la saca de sus casillas, algo hiciste o sólo le pareció -cosa que no refutarás, puedes.. pero no lo harás-, se suelta con el choro-regaño-letanía y tú sólo la escuchas -o pretendes-, se te ocurre hacer algún comentario en tu defensa o para que exista retroalimentación y oh-oh ¡grave error!. ¿cómo se te ocurre in-te-rrum-pir-la? está hablando, vomitando las verdades que te mereces escuchar por ser tan mala hija y hacerle la vida miserable. Compréndela.

Si durante la confrontación se te ocurre desviar un poco la mirada, la reacción será: ¿le estoy hablando a la pared o qué? o al revés, se te ocurre mirarla a los ojos para no caer en el error anterior, entonces te dirá con voz lastimosa: ¿me estás retaaaaando? ¿no te gusta lo que escuchas?, uta... no das una!

Me da mucha risa cuando amenazan con abandonarte (jajaja). "Un día voy a agarrar mis cosas y me voy a largar de esta casa, a ver cómo se las arreglan sin mí, a ver si así me valoran". Ay , no te tires tanto al drama! o qué tal esa de: "Ya estoy harta de que se la vivan peleando. Por mí, mátense a golpes... es más, tomen el cuchillo y mátense, órale". Con eso tu mamá termina con la "diversión" y hasta eso como que entras en razón un poco y entre ustedes dicen "ya no hay que pelear, mi mamá se pone bien loca", si cómo no... a las dos horas ya están dándose hasta con el sartén y gritándose lo de siempre.

La peor -personalmente mi favorita- es cuando al externar su molestia por tanto conflicto fraternal nos comparan con niños de otras familias. "No puede ser, peleándose todo el tiempo... qué vergüenza! quiéranse, son hermanos. HERMANOS!!!. Otros se llevan bien, no viven como perros y gatos." Pobrecitas. Piensan que somos los ÚNICOS en el mundo agarrándose del chongo 24/7, están como para llevarlas a hacer un tour casa por casa y no alrededor del mundo, nada más con tus vecinos o en la privada, con eso tendría para dejarse de dramatismos y tanta ingenuidad. Jajaja.

La de ley es "Te voy a dar!", "Te voy a pegar", "Te voy a dar en la boca" y los típicos pellizcos disimuladísimos que nos dan cuando estamos de impertinentes o algo así, jajaja. He aquí un video muy simpático del proceso de enojo, pff.



Las madres se resignan, no les queda de otra... además llega un punto en el cual ya no te agarras tanto a madrazos, nomás son conflictos resueltos a través del diálogo: ¿A ti quién te preguntó, estúpid@? ¡Cállate! Ay si, si, si... shhhh. Eres un pendejo. Y frases similares, no llega a más... pura magia verbal. (¿?) ¿Qué pensabas? que era diálogo-diálogo de adulto, ps no eh... todo a su tiempo, jajaja.

Lo más terrible es que generalmente repetimos los patrones de "regaño" de nuestras progenitoras, quien sabe, tendremos que esperar a tener hijos, así en plena reprimenda nos descubramos repitiendo las mismas frases recortadas y mejoradas nos cagaremos de risa. Espero... sino qué amargadas, jajaja.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
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.wuiky dijo...

Oh mi querida s0fi, cabe destacar que al leer tu post, me fue irremediable revivir dicha parte de mi vida, pero no tan solo por el hecho de haberlo leído, sino por la vasta variedad de coincidencias que me han acontecido en los últimos días, pues no nos es suficiente con ser menores para vivir aquello a lado de nuestros padres, sino que también, es más que evidente en donde la edad ¡no les importa!

Datos de suma utilidad se ven perdidos a lo largo de los años, pero más allá del hecho de vivir o no dentro de la casa de tus padres, las actitudes, los regaños, pero sobretodo, EL CHANTAJE, no dejan de existir en la vida cotidiana.

Amiga mía, has olvidado una de las frases más importantes de nuestros padres, o al menos de los míos… “sé que nací solo, crecí solo y moriré solo”… ¡¿qué tal?! Me impacta la forma en la cual no tan solo aplican el chantaje en presente, sino que la aplican a futuro, no les basta con hacerte sentir mal en ese momento, quieren continuar en tus pensamientos para ver si de alguna forma te das cuenta de que “la has cagado” jajaja

Indudablemente, el cuchillo (aquel utensilio con punta filosa y amplia variedad de usos), representa un elemento importante en la vida familiar, pues bien es cierto que es una arma blanca, no necesitas hacer uso de él para sangrar las heridas que pudiera llegar a cometer; es decir, me es hasta cómica la forma en la cual visualizo nuevamente a nuestros padres siguiéndonos con cuchillo en mano, y pidiéndonos a lo largo de la sala, el comedor, el pasillo, las escaleras y la cocina (corriendo rápido sin ganas de llegar a la salida), que lo tomemos y nos matemos. Pero ¡putish!, ahí no termina todo, lo más fundamental es el tonito y la expresión de sus rostros diciendo: “¡ya mátense!” jajajaja, pero tampoco termina ahí, si lo tomas, ¿Cómo es posible que lo hayas tan siquiera que lo hayas aceptado? Y si no, pues para que te cuento, jajaja!

Aun así, creo q podríamos aventarnos unos mínimos 25 post hablando sobre el tema al juntar, contar, escribir y comentar todas y cada una de nuestras experiencias a lo largo de nuestras tan múltiples vidas y de los diversos estados anímicos de nuestros padres sin contar su infinidad de tácticas humanas para recordarnos cada día más, lo hermoso que son los cambiantes estados anímicos jajajajaja!... bueno ¡ya ya ya!.. ¡Basta! Jajaja, ¡te adoro putish! ¡Love ya! !Forever and ever! !Ciao honey!